Cansada de su ciudad natal, decide alejarse del rincón donde están reunidos todos sus problemas y decide viajar en tren a su rincón favorito, Lastres.
Se dirige hacia la recepción de Renfe y se informa sobre el proceso del viaje hacia Lastres, le comunican que primeramente debe coger un viaje a Madrid y tras un descanso coger otro ave hacia el sitio más cercano de Lastres, Asturias. Finalmente coger el tren Asturias-Lastres.
Tras horas de viaje y cansancio, de haber ojeado y analizado cada movimiento de los pasajeros que bajaban en Madrid y se subían hacia el ave dirección Asturias...la pasajera llega hacia su rincón favorito, Lastres.
Al día siguiente de su llegada, coge su cámara, móvil, boli y papel y cartera y empieza sus andadas por la ciudad. La pasajera, la cual iba desapercibida por la ciudad, vestía con pitillos rojos, camiseta negra de los Beatles y convers negras. Todos la miraban con extrañez, ya que en tal pequeño pueblo casi todo el mundo era conocido y ella destacaba como una visitante del Lastres, la cual buscaba por su mapa, la playa. Al ver, que estaba perdida buscó ayuda y le informaron sobre el camino.
Al llegar al primer lugar elegido decidió quitarse los zapatos y caminar con los pies descalzos por el agua del mar mientras que su pelo se movía al compás de la brisa asturiana.
Decidió marcharse de allí y caminar en busca del verdoso que tanto esperaba y buscaba en todos sus viajes, hasta que al final vió que lo tenía a 9 km. Tras grandes andadas, llegó a un sitio de vistas maravillosa, el verde de Lastres, de lo mejor que había visto tras grandes viajes. Cogió sus cascos y móvil, se tumbó boca arriba, se puso sus gafas de sol y ya sí, se podía decir que empezó su viaje. Tras largas horas, decidió levantarse y disfrutar del paisaje desde una gran roca que estaba a la altura perfecta para visear todo Lastres. Cayó la noche, tras su cena en un restaurante con vistas preciosas, decidí irse al hostal en el que se hospedaba, tomó un baño y decidió tumbarse, coger papel y bolígrafo y escribir tantas líneas como momentos vividos en su día de visita por Lastres. Los días siguientes, se centró en ver cada parte de su rincón favorito, tomar fotos para su álbum y escribir día tras días lo visto y vivido.
Tras una promesa de amigos viajó hacia los pueblos que rodeaban Lastres, que a la vez unidos, formaban Asturias.
A la semana siguiente, el viaje había llegado a su fin. Horas antes de su viaje de vuelta, decidió despedirse de allí, en lo verdoso de Lastres. A la pasajera se le pasaban las horas ligeras allí, pero finalmente llegó la hora de regresar a su rica ciudad natal.
Al finalizar el capítulo de este viaje, decidió poner un punto y final y escribir a continuación: Lastres, ciudad favorita de los que deciden andar por desapercibido y alejarse de sus propias historias.
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